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domingo, 24 de enero de 2021

TEMA 3: La comunicación oral y escrita

 Este tema ha sido una revisión de conceptos con los que cualquier estudiante de lenguas debería estar familiarizado: comprensión oral/escrita, expresión oral/escrita, mediación, interacción, plurilingüismo, etc. ¿Sencillo no? Algo que a priori todos teníamos claro, sin embargo, cuando empezamos a ahondar en la materia descubrimos detalles que se nos escapaban.

A modo de resumen, hemos concluido que por comprensión se entiende la acción de entender, alcanzar o penetrar algo. Por expresión entendemos la declaración o especificación de algo para darlo a entender. Por su parte, la interacción (aunque guarda cierta semejanza con la expresión) es la acción entre dos agentes, entonces, aunque también nos estemos "expresando" cuando interactuamos, lo hacemos siempre con un destinatario, un receptor que estará recibiendo nuestro mensaje. Cosa que no tiene por qué ocurrir necesariamente cuando practicamos únicamente la expresión. En otra categoría diferente situamos la mediación, que surge de la combinación entre todos los conceptos mencionados, puesto que, cuando mediamos, lo que hacemos es intervenir entre dos agentes para lograr que se entiendan entre ellos. 

Ahora bien, ¿se practican todas estas habilidades en el aula realmente? La respuesta es no. Mientras que las dos primeras, la expresión y la comprensión, son evaluables de acuerdo con los planes de estudio; las dos segundas, mediación e interacción, todavía no lo son como tal. Aunque el MECR hace mucho hincapié en ellas dado su enfoque más pragmático de la lengua, en los centros escolares aún no están teniendo demasiada cabida. Por consiguiente, lo que se trabaja en la escuela es el enfoque gramatical: textos, redacciones, ejercicios estructurales y material en definitiva bastante desconectado de la vida real. El resultado es que una gran mayoría de jóvenes estudiantes presentan un nivel muy bajo en las destrezas orales frente a las escritas y, en general, poca imantación hacia los idiomas. ¿Cómo podemos hacer nosotros para que esta tendencia se vaya modificando? 

Como bien mencionábamos durante las clases, lo mejor es que desde el minuto cero, desde que dé comienzo la clase, nuestro alumnado hable en la lengua extranjera, de forma distendida, sin presiones y sin calificaciones; solamente con el objeto de que pierdan la vergüenza y el miedo. A fin de cuentas "de los errores se aprende". Asimismo, si algo hemos aprendido en este tema es a reflexionar sobre la importancia de realizar actividades educativas funcionales y significativas, esto es, que tengan cierta relación con la vida cotidiana de los estudiantes, verosímiles. Tener en cuenta las necesidades e intereses del alumnado es fundamental para mantener alta su motivación y su concentración en la tarea. La realia siempre es una estrategia muy eficaz para sumergir al alumno en un entorno/ambiente próximo a la vida real. 

              

Así, por ejemplo, en Alemania o Países Bajos ya se está llevando a cabo lo que se conoce como Sprachdorf ("pueblo de idiomas"), o lo que es lo mismo, un proyecto basado en realia, consistente en convertir el aula física en un auténtico laboratorio de idiomas, en el que se recreen escenarios posibles (un supermercado, la barra de un bar, un restaurante, una tienda de ropa, etc.). Para ello, se han valido de ropa en desuso, botellas de plástico, juguetes, etc., para construir un verdadero escenario de interacción. ¡Incluso trabajan "tarjetas de vocabulario" que deberán colocar sobre los distintos elementos! Algo que, sin duda, recordarán a largo plazo con más facilidad que memorizar una lista inconexa de léxico de su libro de texto.





La idea, en mi opinión, es fantástica. Pese a la carga de trabajo previo que puede significar ornamentar el aula de esta forma, los resultados del proyecto merecen significativamente la pena. De hecho, disminuye la ansiedad y el estrés a la hora de interactuar en un idioma que no es el nativo, fortalece los vínculos socio-afectivos entre los educandos (al trabajar cooperativamente), se fomenta su curiosidad y su imaginación y se desarrollan sus habilidades pragmáticas y paralingüísticas. 

Click aquí para saber más sobre el proyecto Sprachdorf.

Cuando la finalidad es aprender un idioma, son varias las destrezas a trabajar. Para ello, como bien hemos visto en clase, no solo las actividades de aprendizaje son esenciales, sino también las actividades comunicativas, es decir, aquellas en las que la lengua se usa para un fin comunicativo concreto (pedir comida en un restaurante, saber descifrar el mapa de metro, comprar entradas para el cine, etc.). Porque... ¿de qué nos sirve saber un idioma si no es para comunicarnos con otras personas? De ahí la importancia de dividir las actividades de lengua en: actividades de mediación, producción, comprensión e interacción. 

Innegablemente, la explotación grupal de estas actividades en las sesiones ha sido enriquecedora. Y es que, entre todos hemos podido comprobar las múltiples formas de trabajar una destreza concreta. Vimos cómo se puede trabajar al mismo tiempo la comprensión y la producción (teniendo claro de qué forma vamos a evaluar cada parte) o cómo de un vídeo podemos desentrañar diversas actividades pequeñas y cuán importante es secuenciarlas. 


Actividad de comprensión oral propuesta por nuestro grupo sobre un vídeo de How I Met your Mother. Click aquí para verla.

 Jerarquizar las actividades de menor a mayor dificultad me ha parecido una tarea ardua. Es sencillo pedirles a los estudiantes unas preguntas, o una breve narración, a partir de un material (audiovisual o escrito), sin embargo, para ellos supone en ocasiones un calvario. Pues bien, deberán comenzar por unos pasos previos, es decir, con ejercicios de preparación para la actividad final (los cuales requieren de reflexión por parte del docente). De manera que pedirles haikus, poemas sencillos, reseñas, comentarios en redes sociales, brainstorming de ideas, reflexiones personales, debates antes de los audios, etc., son ideas estupendas como pre-calentamiento, de las que hemos tomado buena nota. 

Asimismo, hemos mencionado en clase también que toda actividad ha de tener un propósito bien claro, unos objetivos fijados y, en la medida de lo posible, debe estar integrada con el resto. Además, conviene que dichos objetivos, junto con la contextualización, se los transmitamos a los educandos puesto que así serán conscientes, ya desde un inicio, de lo que se espera de ellos y de lo que van a tener que realizar. Por supuesto, dependiendo de nuestro objetivo, la contextualización que les demos puede ser mayor o menor. Siempre es necesario ajustar las actividades a nuestros objetivos.  

Una vez realizadas las actividades, es crucial proporcionarles feedback, mediante comentarios, notas escritas, códigos de colores, etc., con el fin de que mejoren. Interesante también el dato de que es conveniente que ellos mismos busquen cuál es el fallo, no que nosotros lo especifiquemos. Personalmente, con ojos de alumna, esta técnica no me gustaba excesivamente porque muchas veces no sabía cuál era el fallo, al tratarse de un error de registro o de estilo, no tanto de gramática, con lo que no alcanzaba a ver donde radicaba la equivocación. Sin embargo, pienso que hemos dado con la solución inmediatamente cuando hablamos de un código de colores, esto es, de subrayar cada tipo de fallo con un color diferente. ¿Lo veis como una buena técnica? ¡A mí sí me lo parece! Buena y muy visual. 

Por otra parte, con respecto a la mediación no se le saca partido, desafortunadamente, en el ámbito escolar. Mediar significa interceder o actuar entre dos partes que no se entienden por algún problema de comunicación. Por tanto, para poder mediar entre dos personas que hablan diferentes lenguas, tendremos que hacer uso de la lengua en sí misma, así como del lenguaje no verbal (gestos, expresiones, etc.) para que el mensaje sea transmitido. Consecuentemente, estamos expresando, comprendiendo e interactuando al mismo tiempo. Para la mediación, pues, empleamos todo tipo de recursos disponibles para hacernos entender, no nos importa tanto la forma o la corrección gramatical, sino que la comunicación se haga efectiva. Como bien vimos (y según el  MECR) se pueden mediar textos, conceptos o comunicación y, a su vez, puede ser visual, multimodal, verbal o cultural. Pues bien, los supuestos prácticos vistos en clase han despejado todas nuestras posibles dudas. Vimos que no es tan complicado crear actividades para mediar y que puede adaptarse a cualquier nivel de lengua (básico, intermedio o avanzado). Entonces, ¿por qué no ponerla en práctica en nuestra futura labor docente? Se me ocurre, entonces, aprovechar cualquier oportunidad de inmersión lingüística que un centro educativo puede ofrecer. Por ejemplo, en el caso de que llegue un auxiliar nativo (o un alumno extranjero, o un escritor foráneo, etc.) al instituto por vez primera y que no conozca las instalaciones, o las referencias culturales de nuestra lengua, o la jerga, etc. es divertido y beneficioso para ellos que le ayuden a esta persona a entender. Inconscientemente estarán mediando. Esta es una buena forma de que pongan en práctica el idioma, en un registro informal y sin la presión de sentirse juzgados o calificados por quien los escucha. ¿Qué opináis vosotros? ¿Qué oportunidades de inmersión veis posibles en un instituto?

En definitiva, considero que la palabra clave para mejorar tanto la  enseñanza como el aprendizaje de la LE es: "funcionalidad". Aquello que sea funcional, o lo que es lo mismo, que tenga un sentido, una función o un significado, será algo que cause interés y, encadenadamente, motivación. Tener esto en mente creo que es fundamental para que las actividades programadas tengan éxito y el aprendizaje sea de calidad. 






viernes, 4 de diciembre de 2020

"Translanguaging" , ¿sí o no?

    A partir del análisis de las competencias lingüísticas y generales estipuladas por el MECR, hubo una que  me llamó especialmente la atención: el plurilingüismo. Esa capacidad para recurrir al conocimiento de todas las lenguas que uno sabe para expresarse y comunicarse con otra persona en otra lengua. Parece una forma de supervivencia, ¿verdad?... "Salir del paso" con los recursos, escasos o no, que uno posee para conseguir el fin comunicativo. 

    Pues parece que esta idea ha sido desarrollada y llevada a un nivel más alto todavía: el translanguaging.

    El translanguaging  ("translingüismo" como algunas voces ya empiezan a acuñar) es un término de reciente creación, finales de los años 80, según el cual, para todos aquellos hablantes de múltiples lenguas, bilingües o plurilingües, se podría implementar una nueva y revolucionaria forma de impartir una clase de idiomas, basada en entremezclar todo el repertorio lingüístico que estos conocen. Esto es, se trata de una corriente teórica que aboga por aprovechar lo positivo de hablar diferentes idiomas en un aula. La definición exacta de la Oxford Research Encyclopedia es la siguiente:

"The theory posits that rather than possessing two or more autonomous language systems, as has been traditionally thought, bilinguals, multilinguals, and indeed, all users of language, select and deploy particular features from a unitary linguistic repertoire to make meaning and to negotiate particular communicative contexts"




    De esta forma, en un aula de 20 o 30 alumnos, de los cuales más de la mitad hablan idiomas diferentes, el profesor debería ser un guía, un orientador, y ser flexible a esta diversidad para que cada uno aprenda la lengua meta a partir de su lengua/s nativa, de la que ya conoce y tiene un dominio mayor y más seguridad en sí mismo/a. 

 


    En una entrevista a Ofelia García, firme defensora de esta corriente de pensamiento, nos habla de cómo ejecutar esta translengua en una clase real. Ella recomienda crear un ambiente libre de fronteras y límites lingüísticos, en el que todo idioma sea bienvenido y, por tanto, sería conveniente ornamentar el aula con carteles en varias lenguas, utilizar libros en distintos idiomas, etc.

   Asimismo, en el vídeo que a continuación os ofrezco, Ofelia nos muestra una clara diferencia entre multilingüismo, plurilingüismo y translingüismo desde su perspectiva. Ella habla de que existe un problema de jerarquías, es decir, tenemos lenguas dominantes y otras minorizadas, o lo que es lo mismo, vivimos en una situación indirecta de diglosia, que responde a los intereses de un Estado o una nación. Así, en el multilingüismo vemos la evidente diferencia de valores/importancia entre una Lengua A y una Lengua B, C, etc.; en el plurilingüismo, aunque la idea es aunar las competencias de todas las lenguas que la persona tiene para aprender otra, sigue existiendo esa relación jerárquica entre los idiomas adquiridos; mientras que, el translingüismo va más allá del dominio de la lengua, se centra en el hablante y en su potencial primeramente. Y es que García opina que es un error evaluar a una persona bilingüe y otra monolingüe de la misma manera, ya que la primera tiene un repertorio lingüístico mucho más amplio que la segunda, que solo domina una lengua. Por tanto, si se toman en consideración a los dos hablantes por igual, el bilingüe siempre estará en desigualdad de condiciones puesto que posee cualidades que no están siendo tenidas en cuenta, ni medidas.

 

    Con su discurso pretende superar esas restricciones (muchas veces políticas) y prejuicios sociales que nos llevan a entender las lenguas como entes separados e inmiscibles y apuesta  por "dejar hacer" a los alumnos. Que construyan su propio aprendizaje, esto es, un claro ejemplo de la teoría constructivista. A partir de este laissez-faire, los educadores deberán aprender también a evaluar a los educandos más allá de las destrezas clave de listening, speaking, reading y writing para observar ahora cómo sus alumnos son capaces de emplear todo ese repertorio de características del lenguaje para comunicarse.  

    Esto supone una visión muy integradora y transversal de las lenguas, en la que se concibe una persona bi- o multi-lingüe como alguien capaz de pensar y manejarse en distintos idiomas al mismo tiempo, y no de forma independiente para cada idioma.

    Por supuesto, trabajar con esta variedad no es tarea fácil y, como todo en esta vida, hay quien no defiende en absoluto el translanguaging. Unos argumentan que se trata de una amenaza para la identidad y originalidad de las lenguas, lo cual pierde la esencia del bilingüismo en sí; otros consideran que es darle demasiada atención al bilingüismo y olvidarse del monolingüismo.

    ¿Qué pensáis? A mi forma de verlo, es un debate muy interesante ya que supone romper con la arraigada idea de aprender un idioma solo de una manera posible. Y es que, ¿a cuántos de nosotros no nos habrá ocurrido que estamos pensando en gallego aunque acabemos expresándonos en castellano?; o cuando intentamos mediar en castellano para explicarle a otro, no galego-parlante, lo que significa determinada frase hecha o expresión propiamente gallega que no existe en su cultura. 

    El translingüismo me parece un enfoque muy útil a la hora celebrar la diversidad en un aula. No es tarea sencilla cuando las raíces de esos idiomas son muy diferentes y no parece que haya un punto en común entre todas ellas... ¡Imaginaos impartir clase de inglés a alumnos de China, Rusia y España! Sencillamente inviable (o al menos eso parece a priori) tratar de aplicar el concepto de translanguaging, ya que se convertirá en un caos. Sin embargo, hacer actividades simples en las que cada uno tenga que traducir a su idioma nativo cierto vocabulario o estructuras sintácticas, no solo mejorará la motivación y la seguridad de cada alumno sino que además aportará un enriquecimiento colectivo. Por supuesto, parece necesario establecer unos límites en el uso de este concepto, puesto que si dejamos que cada uno se exprese en su idioma durante toda la clase, nadie acabará entendiéndose y perderán rápidamente el interés y la concentración. La idea es trabajar pequeñas actividades grupales en las que todos puedan aportar algo y se obliguen a mediar en inglés (o la materia que se imparte) para hacerse entender. 



    Bill Sands explica en su blog en Study.com este nuevo constructo y cómo deberíamos implementarlo en el aula.

    Pinchad en este link para conocer la definición de translingüismo y qué actividades hacer en el aula de idiomas .